Productores de Olmué incorporan sistema braille en licores artesanales y marcan hitos en inclusión
El emprendimiento familiar Licores La Cuesta, de Quebrada Alvarado, apuesta por la identidad local y la accesibilidad, incorporando relieve braille en el vidrio de sus botellas.

En la localidad de Quebrada Alvarado, en la comuna de Olmué, una pareja de emprendedores decidió que sus licores no solo debían tener sabor y tradición, sino también un mensaje claro: la inclusión importa.
Hace casi 15 años, Samuel Ponce y Paulina Cataldo dejaron su vida en Quilpué para regresar a la tierra natal de Samuel y levantar un proyecto propio. Así nació Licores La Cuesta, iniciativa que comenzó en la cocina de su casa con una olla de 30 litros y que hoy se consolida como un referente regional por una innovación poco habitual: la incorporación del sistema braille directamente en el vidrio de sus botellas.
“Tenemos una botella innovadora en la que no solo está nuestro logo y nuestra identidad local, sino también el nombre en braille incorporado en el mismo vidrio con un relieve táctil que dice básicamente ‘Licor de hierba y frutos silvestres. Chile’. Es una botella inclusiva, no solo en su lectura, sino también en su sistema abre fácil diseñado para mejorar el agarre y facilitar el giro de la tapa”, explicó Paulina Cataldo.
La apuesta por la accesibilidad también se refleja en su infraestructura: su bodega cuenta con rampa de acceso, permitiendo que personas con movilidad reducida puedan visitar el lugar sin dificultades.
Proyecto familiar con identidad territorial
El emprendimiento surgió como una necesidad familiar y una oportunidad de desarrollo ligada al conocimiento heredado y al entorno natural de la zona.
“Partió como una necesidad familiar y de desarrollo. Con el conocimiento heredado y mucha convicción comenzamos esta actividad, que como todo emprendimiento tuvo muchas dificultades al inicio”, recordó Samuel.
Los primeros licores se elaboraron con hierbas de recolección silvestre y de su propia huerta: menta, salvia, peumo y boldo, además de mistela y licor de manjar. Con el tiempo ampliaron la oferta a sabores frutales como frutilla, maqui y níspero, y próximamente lanzarán licor de frambuesa.
La materia prima proviene tanto de su producción como del trabajo asociativo con otros usuarios de INDAP en distintas zonas del país, garantizando insumos limpios y libres de agroquímicos.
Apoyo institucional y crecimiento sostenido
Desde sus inicios, el proyecto ha contado con el respaldo del programa Prodesal, ejecutado en convenio entre INDAP y la Municipalidad de Olmué, lo que les permitió acceder a asesorías técnicas, proyectos de inversión y financiamiento para pasar de una producción doméstica a una bodega equipada con sala de procesos.
“INDAP ha sido un pilar fundamental. Partimos con pequeños subsidios para implementar equipamiento, luego invertimos en ollas de acero inoxidable y hoy contamos con infraestructura adecuada. Además, el Mercado Campesino Itinerante nos ha permitido darnos a conocer y crecer”, señaló Samuel.
El director regional de INDAP, Sergio Valladares, destacó la evolución del emprendimiento y su enfoque inclusivo, valorando la incorporación del sistema braille como un avance concreto hacia estándares más altos de desarrollo.
Hoy, el desafío para estos emprendedores olmueínos es ampliar su presencia en restaurantes, puntos de distribución y nuevos mercados, proyectando su crecimiento a nivel regional y nacional, sin perder la esencia que los distingue: identidad local, producción artesanal e inclusión real.




