El convenio, suscrito en la Región de Valparaíso, contempla que el 25% del suministro producido por la planta desaladora sea destinado directamente al consumo humano, reforzando la seguridad hídrica en un contexto marcado por la escasez de agua y la desertificación progresiva de la zona central del país.
Desde Aguas Pacífico, su gerente general, Javier Moreno Hueyo, destacó que el proyecto no genera impactos ambientales adicionales en una zona que aún se mantiene bajo alerta sanitaria. “Todas las contaminaciones que han ocurrido en la bahía de Quintero y Puchuncaví están asociadas a emisiones de gases. Esta planta no emite gases, no tiene chimeneas ni procesos de combustión o reacciones químicas, y opera con energía renovable, por lo que su impacto ambiental es nulo”, afirmó. Agregó que este tipo de iniciativas representan una “industria 2.0”, llamada a reemplazar actividades productivas con mayores cargas contaminantes.
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Moreno explicó además que el impacto en la tarifa para los usuarios será acotado, ya que la infraestructura es financiada principalmente por la minería y la industria eléctrica, lo que permite que el aporte al consumo humano tenga un costo menor en comparación con otras regiones. En cuanto al avance de las obras, señaló que la planta se encuentra prácticamente terminada y que restan trabajos en la conducción de agua y el sistema de tuberías, con miras a completar el proyecto entre marzo y abril del próximo año, tras el correspondiente proceso de puesta en marcha.
Por su parte, el gerente general de Esval, José Luis Murillo Collado, subrayó que las lluvias registradas en los últimos inviernos no deben interpretarse como una solución definitiva. “La tranquilidad se consigue a base de trabajo e inversiones. Esta planta desaladora, incorporada a nuestro sistema interconectado del Gran Valparaíso y el litoral norte, nos entrega una robustez adicional, al ser una fuente que no depende del clima”, indicó. Aunque el aporte corresponde a 200 litros por segundo de un total aproximado de 4.000 litros por segundo que utiliza la sanitaria, Murillo enfatizó que se trata de un paso clave y con potencial de ampliación futura.
Desde el ámbito comunal, el alcalde de Puchuncaví, Marcos Morales Ureta, valoró la firma del convenio y su impacto regional. “Este acuerdo nos pone a la vanguardia en el desarrollo de agua para consumo humano. Genera mejores condiciones de calidad de vida para los vecinos de nuestra comuna y de toda la región”, señaló, destacando además la importancia de anticiparse a la creciente demanda hídrica y a la crisis del agua a nivel global.
El acuerdo, con una vigencia de 20 años, se proyecta como una solución estructural para fortalecer el abastecimiento de agua potable en la Región de Valparaíso, consolidando una alternativa sostenible y robusta frente a la creciente presión sobre las fuentes tradicionales de agua.