Vargas se hizo conocido públicamente tras una fiscalización municipal ocurrida en enero pasado en Viña del Mar, episodio cuyo registro audiovisual fue difundido por diferentes medios de comunicación y que generó debate en torno al comercio en la vía pública y los procesos de formalización. Desde entonces, su situación pasó a formar parte del interés público.
En conversación con la prensa, confirmó que podrá instalar su carro desmontable en calle 8 Norte, donde venderá dulces de La Ligua con autorización municipal vigente. La medida representa, según su entorno, un escenario de mayor estabilidad tras años de dificultades.
Anuncio Patrocinado
El comerciante —quien además fue funcionario de Carabineros— explicó que los productos que ofrece provienen de una tradicional fábrica liguana, manteniendo viva una tradición repostera vinculada a la identidad de la provincia de Petorca. El oficio de los dulceros liguanos ha sido destacado por su valor cultural e histórico, formando parte del patrimonio gastronómico local.
Junto con consolidar su actividad comercial, Vargas también proyecta su futuro profesional. Recientemente finalizó sus estudios de Derecho y deberá iniciar su práctica antes de rendir el examen habilitante para convertirse en abogado. No obstante, aseguró que espera continuar algunos días a la semana con la venta de dulces, combinando ambas etapas.
“Este permiso es una oportunidad para trabajar tranquilo y demostrar que las cosas se pueden hacer bien. Agradezco a la alcaldesa Macarena Ripamonti y al municipio de Viña del Mar por abrir espacios al comercio formal. Estoy cerrando una etapa importante con mis estudios de Derecho, pero nunca voy a olvidar mis raíces ni a la gente que me ha acompañado comprando dulces de La Ligua durante tantos años”, expresó.
Asimismo, manifestó su deseo de que otros vendedores de dulces liguanos que trabajan en distintas regiones del país y que acrediten el origen de sus productos sean reconocidos como embajadores de “la comuna más dulce de Chile”, destacando el rol que cumplen en la difusión del patrimonio local.
Con su permiso vigente, Emilio Vargas inicia así una nueva etapa marcada por la formalización y la proyección profesional, manteniendo el legado de los tradicionales dulces de La Ligua en pleno sector urbano de Viña del Mar.