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“A través del programa Wanaku de Sopraval hemos podido transmitir las tradiciones textiles de La Ligua a nuevas generaciones”

A 20 años de su creación, la iniciativa ha contribuido a la preservación del hilado en huso y rueca que forma parte de la identidad cultural de la comuna.

Desde pequeña, la lana fue parte de la cotidianeidad de Violeta Osses Vera (66), artesana y emprendedora de la localidad de Quebradilla en La Ligua. Sus primeros recuerdos están ligados a su abuela, María Inés, lavando vellones y preparando colchones con lana de oveja. “Yo me crie en ese rubro”, cuenta con orgullo la tejedora. Para ella, ser parte de las tradiciones de La Ligua nunca fue una opción: siempre ha sido parte de su esencia.

Durante 34 años fue dulcera en la Ruta 5 Norte, un oficio profundamente ligado a la identidad liguana. Entre cocadas, empolvados y cachitos pudo financiar los estudios de sus dos hijos, quienes hoy son profesionales. En ese mismo lugar, fue también donde se enteró del programa Wanaku de Sopraval, una iniciativa que busca promover las tradiciones textiles del hilado en huso y rueca, y de la cual fue parte los años 2016 y 2017.

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Desde el primer día, se destacó por ser una alumna comprometida, constante y profundamente conectada con el oficio. Aunque había crecido viendo trabajar la lana, aprendió en este programa técnicas que no conocía en profundidad: el correcto lavado, el cardado, el teñido y el hilado en huso y rueca. “No sabía cómo cardar la lana ni hilarla bien. Ahora, tengo hasta mi propia rueca”, afirma a una década de haber participado de esta experiencia.

El aprendizaje no quedó solo en lo personal. Junto a otras compañeras formaron una cooperativa y luego la agrupación “7 Hebras”, con la que actualmente participan en ferias y exposiciones, incluyendo Expo La Ligua Emprende. Allí venden productos elaborados con lana natural de oveja y algodón, defendiendo lo hecho a mano y el valor de lo auténtico. “No queremos que se pierda esta hermosa tradición”, enfatiza.

Cada vez que alguien se acerca a su stand y pregunta por la rueca, Violeta y sus compañeras realizan demostraciones en vivo. Explican el proceso y cuentan dónde aprendieron. “Siempre decimos que estamos agradecidas del programa Wanaku. La gente incluso pregunta cómo pueden inscribirse”, relata. Ese reconocimiento no solo valida su trabajo, sino también el impacto que ha tenido esta iniciativa en la comunidad.

Gracias a esta iniciativa, la hilandera también fue parte del programa “Volver a Tejer” de la Fundación Ona y de tiendas París, experiencia que fortaleció su camino textil, llegando al retail con sus creaciones, confeccionándolas incluso en la carretera mientras vendía sus dulces. Sin embargo, es en Wanaku donde siente que consolidó su identidad como hilandera. “Para mí este programa significa mucho y me siento orgullosa de haber participado. Es algo que me va a quedar para toda la vida y que puedo transmitir a otra generación”, afirma.

Hoy, tras enfrentar problemas de salud que la alejaron de la venta de dulces, el tejido se ha convertido en su principal fuente de ingresos. Recorre ferias y espacios establecidos, llevando consigo no solo productos, sino también historia y tradición. 

A 20 años de su creación, el programa Wanaku no solo ha contribuido al rescate de las tradiciones textiles de La Ligua: ha transformado vidas. En Violeta Osses Vera se refleja ese impacto: una mujer arraigada a su territorio, orgullosa de su historia y decidida a seguir tejiendo futuro. 

Quienes, al igual que Violeta, quieran vivir la experiencia del programa Wanaku pueden inscribirse gratuitamente para participar en el ciclo 2026 en Casa Abierta Sopraval, ubicada en Calle Polanco #60, La Ligua hasta el 27 de febrero.

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