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Team Chicken Bikers marca hito en competencia infantil de ciclismo en Casablanca con destacada participación de 21 niños


Una destacada y significativa participación tuvo el team Chicken Bikers de La Calera y Quillota en una competencia de ciclismo realizada en Casablanca, instancia que no solo dejó buenos resultados deportivos, sino que también consolidó un importante hito para este joven equipo infantil.

Según relató María Paz Rojas, la participación del equipo surge en un contexto muy especial: “El team se creó hace casi un año, en honor al papá de uno de los pequeños, Thiago Ibacache, que lamentablemente falleció y siempre le entusiasmó la idea de ver a su hijo en bicicleta”. En ese sentido, explicó que la decisión de competir en Casablanca respondió a que “esta carrera en particular consideraba una categoría exclusiva para niños pequeños”, lo que representaba una oportunidad inédita para el grupo.

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La jornada correspondió a la primera fecha del Mountainbike Tour, evento que, por primera vez, incorporó una categoría especialmente diseñada para niños de entre 2 y 6 años. “Incluía una clase previa, con calentamiento y circuitos con obstáculos para que los niños practicaran, todo guiado por tutores”, detalló Rojas, destacando además que “no habíamos vivido una experiencia tan exclusiva para ellos”.

El equipo llegó con una delegación de 21 niños, representando cerca de la mitad de los participantes, con resultados sobresalientes. “A pesar de que todos recibieron medallas, varios lograron destacarse en los tres primeros lugares”, indicó, mencionando a Benjamín Flores (1° lugar), Colomba Mancilla (2°) y Helena Díaz (3°).

La preparación de los pequeños se realiza semanalmente en el Parque Ludiano de Quillota, donde entrenan cada domingo junto al profesor Diego Huerta. Este trabajo constante se vio reflejado en la competencia, lo que fue valorado por las familias.

Uno de los aspectos más destacados del evento, según la entrevistada, fue el enfoque en los niños: “Siempre estuvieron atentos a ellos, a que lo sintieran como un juego más que una competencia”, afirmó. Incluso, una inesperada lluvia que comenzó justo antes de las carreras no opacó la jornada: “Los niños estaban fascinados, no fue impedimento”, comentó entre risas.

Pese a la exigencia del traslado y el madrugón, la experiencia fue ampliamente positiva. “Se entusiasmaron mucho al ver llegar el bus, y estando allá todos se portaron excelente”, agregó Rojas.

El componente familiar también fue clave en el desarrollo de la actividad. “Fue fundamental, hay niños que son nuevos y esta era su primera carrera, entonces estas instancias permiten conocernos más”, señaló, destacando además la colaboración entre apoderados y el apoyo de auspiciadores.

Finalmente, María Paz Rojas subrayó el valor formativo de este tipo de experiencias: “Hemos notado que de a poco van comprendiendo que la importancia es disfrutar y vencer sus propios límites más que la competencia como tal”.

El balance general, concluyó, fue altamente positivo: “Fue muy enriquecedora, tanto para los niños como para las familias. Estamos felices de ver reflejada la constancia de las clases en competencias como estas”. Una jornada que no solo dejó medallas, sino también aprendizaje, comunidad y un emotivo legado que sigue pedaleando.

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