Reubicación del Centro Promo en Quillota abre debate sobre su continuidad y rol comunitario

La decisión de la Municipalidad de Quillota de reorganizar y trasladar el Centro de Promoción de Salud y Cultura (Promo) ha generado un debate en la comuna, enfrentando la postura oficial —que asegura su continuidad— con las críticas de artistas y usuarios que advierten un posible cierre en la práctica.
Según la declaración pública del municipio, la medida responde a una estrategia de optimización de espacios y fortalecimiento de la oferta de servicios. En ese contexto, se implementará el programa “Farmacia en tu Barrio” en las actuales dependencias del Promo, iniciativa que, de acuerdo con la autoridad, beneficiará a más de 5 mil personas, incluyendo juntas de vecinos y establecimientos de larga estadía para adultos mayores.
Desde la administración comunal se ha insistido en que el centro “no se cierra, se reubica”, asegurando que su modelo de gestión y su oferta cultural y de salud continuarán operando bajo otras dependencias municipales. Además, se proyecta destinar el inmueble a un plan de mejoramiento del Jardín Ruiseñor, enfocado en la atención de la primera infancia.
No obstante, la medida ha generado inquietud en sectores culturales y comunitarios, donde se sostiene que el traslado podría significar la pérdida del espacio tal como se conoce. Desde estas voces se cuestiona que el eventual nuevo lugar —como el Centro Cultural Leopoldo Silva— no contaría con las condiciones técnicas ni la infraestructura especializada que actualmente posee el Promo, como salas de ensayo, estudio de grabación, espacios expositivos y talleres.
A ello se suma la preocupación por la fragmentación del equipo de trabajo y la desvinculación de funcionarios, lo que, según advierten, podría debilitar el enfoque integral que ha caracterizado al programa. “Reubicarlo es igual a cerrarlo”, han señalado representantes del ámbito artístico local, quienes también manifiestan desconfianza frente a la implementación de las medidas.
El Promo ha sido reconocido durante años como un espacio innovador en salud comunitaria, integrando dimensiones como la salud mental, la actividad física, el arte y la inclusión social. Su trabajo, alineado con principios de atención primaria, ha permitido generar instancias de participación y acompañamiento que han impactado a cientos de personas en la comuna.
En este contexto, organizaciones y actores sociales han comenzado a movilizarse para solicitar la reconsideración de la medida, planteando la necesidad de ser parte de decisiones que afectan directamente a la comunidad.
La discusión instala así una tensión entre la necesidad de optimizar recursos y ampliar coberturas, planteada por el municipio, y la defensa de un espacio que ha construido identidad, redes y bienestar a nivel local. Un debate abierto que interpela no solo la gestión pública, sino también el valor que se asigna a las iniciativas comunitarias en el desarrollo de las ciudades.




