Encuentro Internacional de Payadores de Casablanca reunió a visitantes de toda la Región de Valparaíso y el país
Evento del verso hablado fue motivo de alegría, reencuentro y degustación de las bondades gastronómicas que disfrutaron miles de visitantes durante los dos días oficiales del encuentro cultural

Un éxito total tuvo el vigésimo noveno Encuentro Internacional de Payadores de Casablanca desarrollado el fin de semana del 11 y 12 febrero, donde miles de personas se acercaron a la Plaza de Armas de Casablanca para apreciar la trova y el canto improvisado representado por trovadores de Latinoamérica.
Visitantes provenientes desde Limache, La Cruz, Lagunillas, Valparaíso, Viña del Mar y otros rincones de la Región de Valparaíso y el país, arribaron a la comuna del valle y el vino para contemplar un encuentro caracterizado por el reencuentro luego de la pandemia del Coronavirus y así, escuchar las payas musicalizadas de ocho países en participación: México, Cuba, Puerto Rico, Panamá, Colombia, Uruguay, Argentina y Chile.
Las dos últimas versiones correspondientes a los años 2021 y 2022 fue de manera virtual, pero que, sin lugar a dudas, no tuvo la esencia de la magia que provoca la interacción de compartir en espacio abierto y el disfrute de las bondades que ofrece Casablanca en materia de gastronomía, vino y cultura comunal a través de su identidad y artesanía.
Así, durante dos jornadas, la Región de Valparaíso y su comuna de Casablanca, fueron testigos de una verdadera fiesta latinoamericana del canto y verso de una tradición musical que ha puesto el presente encuentro en uno de los principales del país y el tercero en antigüedad luego del que se celebra en la zona de El Rincón en la región de O’ Higgins y Putaendo, comuna norte de la región de Valparaíso.
Pero más que datos, el presente encuentro que ya forma parte de las actividades culturales más importantes dentro de la Región de Valparaíso, tiene sellos particulares en el que no se debe olvidar: es integrador, porque reúne actividades para todas las edades donde los pequeños que acompañan a sus padres pueden disfrutar de juegos infantiles ubicados en la plaza de Casablanca. Además, hay diversos stands con productos para todas las edades, con variedad gastronómica y artesanía típica de la zona de Casablanca que proyecta una vida sana y ambiente familiar. Esto último resulta importante, porque las familias se reúnen en la plaza de manera tranquila y segura. Si los espectadores no alcanzan a ver el escenario ubicado en la avenida General Oscar Bonilla, las pantallas situadas en diversos puntos de la Plaza de Armas de la comuna, permite ver a los payadores con excelente visibilidad.
El ambiente vivido se caracterizó por la alegría y el reencuentro. Esto último hizo honor a su frase reiterada durante el evento, “un brindis por el reencuentro”, donde las familias y asistentes cumplieron al alzar las copas y disfrutar de aquellos versos que aludieron a la identidad, el reencuentro, la alegría, a la comuna de Casablanca, a las mujeres, e incluso a los problemas ocurridos en el sur de Chile cuyos versos fueron creados con mensajes que abordaron luz de esperanza.
Y la nobleza del evento es que, además de escuchar las payas donde el público descubre el arte de la narrativa, poesía y el canto musicalizado, Casablanca vuelca su arte productor por medio de los gremios de comerciantes con servicios que hacen degustar a los visitantes en el recorrido.
De esta forma, la atención no solo se centra en lo que ocurre en el escenario, sino también en la feria de los variados puestos que tienen los emprendedores y emprendedoras gastronómicos de la comuna junto al trabajo de las artesanas y artesanos que preparan todo un trabajo de patrimonio y cultura para disfrutar de un grato evento cultural en familia junto a la compañía de los casablaquinos.
El alcalde de Casablanca, Francisco Riquelme, quien demostraba una alegría y entusiasmo por el reencuentro de forma presencial, señala que “el encuentro de payadores vuelve a reunirnos en torno a esta tradición que se ha convertido en un gran evento de talla internacional, instancia en la que se acerca la rima y la paya a la comunidad casablanquina y a visitantes que llegan hasta nuestra comuna para deleitarse con este arte”.
Los contrapuntos de los payadores internacionales conjugaron el disfrute del canto popular para señalar que el evento de payadores resulta ser uno de los más importantes del país y que a la región entrega realce en el sentido de la expresión cultural y tradición. La ciudad, al ser el punto de encuentro entre la capital regional, Valparaíso y los balnearios del sur, conjuga una festividad que se extrañaba frente a los dos años de pandemia vividos en los veranos pasados.
El alcalde reconoció a la familia Madariaga, impulsores del evento por ser parte del proceso vivido todos estos años y colocar a Casablanca como capital del vino y la poesía popular junto al verso improvisado. Asimismo, agradeció a los asistentes que llegaron de otras comunas de la región para disfrutar del evento: “somos una comunidad cariñosa, afectuosa en el que los recibimos con los brazos abiertos para que tengan un lindo fin de semana y disfrutar de este hermoso patrimonio inmaterial que es fundamental no solo para Casablanca, sino para Chile y Sudamérica”, expresó el edil.
Frente a los momentos difíciles que tiene el país, específicamente en el sur con los incendios y coyunturas vividas entre las regiones del Bío Bío y La Araucanía, la primera autoridad comunal también tuvo palabras para aquellas zonas: “aprovecho también, por supuesto, que hoy es un espacio de conmemoración de celebración a la poesía popular, pero también no debemos olvidar que hay muchísimas familias, compatriotas, que están sufriendo en el sur y el abrazo fraterno y cariño y que salgan adelante por este tremendo dolor que está ocurriendo en el sur de nuestro país”.
Por otra parte, en materia de la esencia de la palabra creada a través de la trova, “el encuentro permite el intercambio de saberes, de prácticas culturales y permite también poner en valor esta poesía popular campesina que es una tradición en el valle de Casablanca”, señala Nélida Pozo, directora del Servicio Nacional del Patrimonio Cultura.

Payadores y payadoras en una nueva estructura social
Desde el norte del continente hasta la Región de Aysén, un total de 35 representantes de delegaciones nacionales e internacionales dieron vida a la versión XXIX Encuentro Internacional de Payadores: Un brindis por el encuentro, después de sus dos últimas versiones en modalidad virtual. La familia propulsora del Encuentro Internacional de Payadores de Casablanca apellidada Madariaga, en el año 1994 impulsaron este encuentro a nivel muy local, casi sectorizado en la comuna, pero que, con el tiempo, se convirtió en un evento internacional esperado cada mes de febrero.
Arnoldo Madariaga, impulsor del evento expresa que “uno nunca sabe hasta donde va a crecer una actividad cuando la inicia y se corre un riesgo al hacerlo por primera vez y en aquella época con mi papá empezamos por ser invitado a otras regiones del país y nos decían cuándo vamos a Casablanca y nos invitan a su tierra y golpeamos las puertas y Casablanca nos atendió y ahora estamos celebrando 29 años y doy gracias a la organización en todos su ámbitos, como al alcalde y al consejo municipal y todo un tremendo equipo en el que sabemos los esfuerzo que hacen y también invito al Estado de Chile que se sume al 2024 sumar recursos porque el municipio lo está haciendo solo en este momento”.
El representante de Puerto Rico, Omar Santiago, quien ha venido al encuentro más de una oportunidad, reconoce que con el tiempo el encuentro de payadores de Casablanca vive un importante proceso de crecimiento por el nivel que tiene en la actualidad al reencontrase en forma presencial este año 2023. Celebra la internacionalización del festival y enriquecimiento del evento al convertirse en una de las plazas más importantes de la palabra improvisada.
“Esta versión 29 representa la continuidad de esta fiesta que se interrumpió dos años y que a todos nos había dado la preocupación de que se desconectara o debilitara, sin embargo, vemos la posibilidad de ver una continuidad y una esperanza para nosotros los trovadores de renovar las energías. Estos eventos son una manera de encontrarnos con las riquezas de este arte de otros países en el que nos llena de energía para repensar en dar continuidad, así que yo felicito al municipio de Casablanca y a todos los gestores que han tenido que ver con esta edición”, señala.
Califica que la presente versión es un momento histórico por la mayor participación de la mujer dentro del escenario en la entrega de esos versos poéticos musicalizados que ya no es solo de payadores, sino también de payadoras. “Este arte ha ido abriendo espacio a las mujeres y es consagrador que haya tantas mujeres improvisadoras en este festival, además de muy alto nivel”, complementa.
En este sentido, uno de los sellos que tuvo el presente encuentro fue la alta participación de payadoras mujeres. Si bien, no es primera vez que el género femenino está arriba del escenario dando vida a la poesía, este año tuvo como objetivo realzar al género con la virtud creadora de la paya, siendo importante dentro del patrimonio y la cultura poética.

Una de las representantes de México, Elisabela Avendaño Isayagua, de Tierra Caliente del estado Michoacán, quien por primera vez está en Chile en el evento de Casablanca, expresa que sabía del encuentro y sabía la virtud de la improvisación que realizan los diversos trovadores de América Latina, pero desconocía su magnitud.
“Yo veo que es muy maravilloso que te puedas encontrar a través de versos y de la palabra en el que, a partir de eso, tener algún diálogo. Se ve que es una comunidad pequeña, pero también veo que la gente espera el encuentro y viene precisamente a ver a los payadores de Latinoamérica, entonces a mí, se me hace impresionante”, manifiesta.
En relación a la virtud de la paya sostiene que, “es tan difícil como aprender a cocinar, como aprender a leer, como a sumar y restar, pero es una cuestión de trabajo, de gusto que se tiene que ir desarrollando que se va cumpliendo con el tiempo y la dedicación que se tenga”.
En esta misma línea su compatriota Ana Salinas, con una vasta trayectoria en su país y participación en encuentros internacionales, es un referente como la primera mujer en México al estar presente en el arte de la improvisación. Autora de un libro sobre metodología para enseñar a improvisar, explica que “hay mujeres que trovan, improvisan, que payan, como lo tiene cada país y que lo hacen desde siempre, pero muchas veces fue en el ámbito doméstico y eso no es por falta de talento, sino por una estructura social que a la mujer se le colocaba en la casa y a mí me parce que el evento de Casablanca, y yo he visto videos, en el que se incorporara a las mujeres, en hacernos visibles a todo el gremio lo que va animando a las que vienen”, admitiendo que dentro de la metodología de aprendizaje, los talleres son fundamentales para la incorporación de una equidad en el arte del verso hablado.
Ema Madariaga Valladares, de 20 años de edad del sector La Chacarilla en la comuna de Cartagena, es una joven chilena que posee la herencia patrimonial del verso cantado, cultivado por su abuelo y padre. Manifiesta su alegría al formar parte de un linaje familiar de payadores durante los últimos cincos años en el que ha podido conocer y cultivar la trova. “Soy la bisnieta de los Madariaga y ellos iniciaron este encuentro en Casablanca y estoy contenta, porque yo no estuve en esos años iniciales, porque aún no nacía, pero me imagino y he escuchado todo el esfuerzo que ellos hacían por hacer una actividad cultural con este impacto a la gente”, señala, complementando que el primer encuentro tuvo un aforo de 100 personas en el que al lugar llegaron 300, marcando un hito a impacto en la historia e interés por el verso cantado hacia las personas asistentes.
Cuenta, además, que en aquella época se pedía ayuda a las escuelas de la comuna o internados para recibir y alojar a los payadores, pero también había un apoyo de la comunidad, algo que se mantiene en la actualidad por entusiasmo y gratitud que representa el evento hacia las personas de Casablanca y los alrededores, pero que en la actualidad hay un progreso en su desarrollo y organización.
“Hoy ver que ese encuentro en la actualidad se convierte casi en un festival internacional que reúne a más países, no es mínimo y me llena de emoción el que seamos una buena cantidad de mujeres que estamos presente en las delegaciones de este año”, manifiesta Ema Madariaga, quien reconoce que hay interés por el verso, pero que la gente no sabe a dónde recurrir para cultivar este arte. Por esta razón, señala que es importante que quienes tienen disposición a cultivar este arte, aún se mantiene vivo como lo hace su familia que persevera en la motivación y enseñanza de la narrativa cantada e improvisada. “Yo estoy con el ánimo de seguir por esa senda de la formación y hay personas que están aprendiendo hacer décimas y eso me llena de orgullo”, aclara.
Por otra parte, una de las mujeres históricas que ha participado en varias versiones del encuentro internacional es Tomasita Quiala de la delegación de Cuba. Para ella, quien comienza un verso catando en el que señala que Casablanca rompió con soles universales en el que es una tierra elegida para alumbrar el planeta, se debe gracias a la vida, al igual que Violeta Parra dio gracias a la vida.
“Fui aprendiendo de todos los poetas visionados, de todos los que cultivaban la décima del género, tenía 22 años y ahora tengo 62 en el que he venido cuatro veces a Casablanca y he dado la vuelta al mundo con mi improvisación y la gente me quiere, me admira y me respeta en el que creo es una cosecha que he cultivado a base de sudor, de talento y amor, y aquí estoy, feliz de estar en Casablanca, pero sobre todo en este momento tan difícil, después de tanto encierro, de tanto dolor por los que se han ido, y de tanta pena por los que ya no están, y solo me queda en Casablanca decirle, a los que ya no están, hermanos, nosotros seguiremos cosechando lo que ustedes nos dejaron y a los que nos acompañan y podemos seguir, repito como dijo Violeta, denle gracias a la vida que es una fortuna después de tanta epidemia del encierro, estar nuevamente juntos en Casablanca desde el 2004”, culmina en alusión a que luego de la tormenta de la pandemia, viene la esperanza del reencuentro manifestado en el XXIX Encuentro Internacional de Payadores celebrado con mucho éxito y alegría, no solo por la comunidad casablanquina, sino además, por todos aquellos visitante de la Región de Valparaíso y el país que pudieron disfrutar dos días de tradición, patrimonio y cultura de la palabra, verbalizada en canto y poesía.
Por Miguel Chamorro Maldonado





