Asfixia por inmersión: qué hacer ante una emergencia en la piscina
Altas temperaturas y vacaciones convierten a las piscinas en uno de los principales espacios de recreación familiar. Sin embargo, la falta de medidas de seguridad puede derivar en accidentes graves e incluso fatales.

De acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud, cada año mueren cerca de 236 mil personas en el mundo por ahogamiento o asfixia por inmersión, lo que convierte a este tipo de accidentes en un problema de salud pública global.
Medidas clave de prevención en piscinas
La urgencióloga y académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes, Marcela Garrido, enfatiza que la prevención es fundamental, especialmente cuando hay niños involucrados.
Entre las principales recomendaciones se encuentran:
- Contar con rejas fijas que impidan el acceso de niños al área de piscina sin supervisión adulta.
- Uso obligatorio de chaleco salvavidas en menores.
- Fomentar clases de natación desde el primer año de vida.
- Evitar el consumo de alcohol antes de ingresar a la piscina.
- No correr alrededor del borde, debido al riesgo de caídas.
“La supervisión permanente de un adulto responsable es clave. Incluso pequeñas cantidades de agua pueden representar un riesgo grave para niños pequeños”, advierte la especialista.
¿Qué hacer ante una asfixia por inmersión?
Si ocurre una emergencia, actuar con rapidez puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. La experta detalla el procedimiento básico de reanimación cardiopulmonar (RCP):
- Acostar a la persona boca arriba sobre una superficie firme.
- Hiperextender el mentón para despejar la vía aérea.
- Iniciar respiración boca a boca (dos ventilaciones).
- Realizar 30 compresiones torácicas, a un ritmo de 100 por minuto.
- Repetir la secuencia durante dos minutos y solicitar ayuda de emergencia.
- Continuar hasta que llegue personal de salud o la persona reaccione.
La recomendación es no suspender la RCP hasta contar con asistencia especializada.




