Colegio que no suspendió sus clases en Quillota se llenó de recetas

La decisión del Colegio Robert and Rose de mantener las actividades presenciales en medio del sistema frontal generó una ola de críticas y protestas digitales en redes sociales por parte de la comunidad quillotana.
Un acostumbrado fenómeno digital se registró en las plataformas oficiales del Colegio Robert and Rose de Quillota, luego de que la institución informara que mantendría el retorno a clases presenciales para la jornada de este martes 21 de julio. A diferencia de los establecimientos municipales de la comuna y la provincia de Quillota, que suspendieron sus actividades hasta el miércoles producto del severo sistema frontal, los caminos obstruidos y los masivos cortes de suministro eléctrico, el recinto privado decidió continuar con sus labores, lo que desencadenó una avalancha de críticas y las tradicionales “recetas de cocina” en la sección de comentarios de su publicación.
A través de un comunicado difundido en Instagram, la dirección del colegio argumentó que “mientras el Ministerio de Educación no disponga suspensión, las actividades se desarrollarán de acuerdo a lo programado”, confirmando que los horarios de ingreso, salida y talleres se mantendrían sin variaciones. La postura institucional generó un inmediato rechazo en la comunidad educativa, considerando las complejas condiciones meteorológicas que afectan a la zona.
En la red social, apoderados, vecinos y los propios estudiantes expresaron su molestia acusando una falta de empatía por parte de la administración frente al contexto de emergencia. “Con honestidad, siento que al colegio le hace falta mucha más empatía, no solo hacia los alumnos, sino también hacia los profesores que llegan caminando, los que se quedan hasta tarde por los talleres y quienes ya son mayores”, señaló uno de los usuarios en la publicación.
A las quejas por las dificultades de traslado se sumaron los cuestionamientos a la infraestructura del recinto para hacer frente a días de temporal. “Las instalaciones no son adecuadas para la cantidad de estudiantes. Si en días normales ya contamos con poco espacio, mañana tendremos que permanecer en un pasillo porque el colegio no tiene un patio techado ni espacios suficientes para todos”, denunció una integrante de la comunidad escolar.
Asimismo, estudiantes manifestaron su preocupación por los eventuales problemas de salud derivados de las bajas temperaturas y la lluvia: “Como alumna, me preocupa exponerme al frío y a la humedad, ya que podrían agravar problemas de salud o favorecer enfermedades respiratorias o de oído. Si eso ocurre, el colegio no será quien asuma los costos de consultas, tratamientos o medicamentos”, argumentó una de las afectadas.
Ante la falta de flexibilidad comunicada por el recinto, decenas de personas optaron por coordinar una manifestación digital, llenando el perfil del establecimiento con comentarios de recetas culinarias, sopaipillas, cazuelas y postres, como forma de protesta para visibilizar el malestar y exigir que se priorice la seguridad y la salud de la comunidad educativa.



