De Quillota al podio continental: La inspiradora travesía del nadador Pedro Aguilera

Con apenas 19 años, el seleccionado nacional acaba de brillar en el PanamAquatics de Colombia cosechando cinco medallas. Tras ser oficializado como el nuevo rostro de Speedo Chile, el deportista repasa sus emotivos inicios, el sacrificio del desarraigo y su intensa preparación de cara a los Juegos Odesur.
Hay historias de vida que nacen desde la resiliencia y encuentran su cauce definitivo en los lugares menos pensados. Para Pedro Aguilera, un joven quillotano de 19 años y actual seleccionado nacional de natación clásica, ese refugio fue el agua. Hoy, consagrado como una de las proyecciones más sólidas del deporte regional y nacional, su nombre resuena con fuerza tras una descollante participación en el PanamAquatics Championships Ibagué 2026, en Colombia, donde se colgó tres medallas de oro y dos de plata.
Detrás de las preseas, de las sonrisas en el podio y de su reciente incorporación oficial a la “familia” de Speedo Chile —la marca líder mundial en deportes acuáticos—, existe un camino forjado a pulso, marcado por una dolorosa pérdida familiar en la infancia y por la valiente decisión de dejar su hogar en la provincia para perseguir un sueño en la capital.
En conversación exclusiva, Pedro nos abre las puertas de su historia, demostrando que el alto rendimiento exige tanto de fortaleza física como de una inquebrantable madurez mental.
El agua como refugio y destino
La relación de Pedro con la piscina no comenzó como un simple pasatiempo de verano, sino como una búsqueda de sanación familiar. Cuando apenas tenía cinco años, la partida de su hermana mayor cambió el rumbo de su hogar, empujando a su madre a buscar en el deporte una vía de escape y contención para él y su hermana del medio.
“Yo empecé a nadar luego de que mi hermana mayor falleciera. Desde ahí, mi mamá nos dijo que escogiéramos algún deporte. Yo quería hacer taekwondo y mi hermana quería hacer natación. Fuimos a ver el tema de la piscina, nos dijeron cuánto salían las clases y los horarios. Pasamos a ver la piscina y, cuando la miré, quedé completamente enamorado. Le dije a mi mamá: ‘quiero nadar'”, relata el deportista.
Esa decisión infantil se transformó en una vocación absoluta. Trece años han pasado desde aquel día y el idilio con el agua se mantiene intacto. Tal es su nivel de compromiso que hoy su vida gira enteramente en torno a la natación. “Al día de hoy me dedico solo a la natación, ya que me tomé el año y me mudé a Santiago para seguir con mi carrera deportiva”, confiesa con la madurez de quien sabe que los grandes logros exigen grandes renuncias.
La gloria en Ibagué: el premio al desarraigo
El reciente PanamAquatics de Colombia fue el escenario perfecto para que el quillotano demostrara el fruto de su esfuerzo. Las tres medallas de oro y los dos segundos lugares no solo lo posicionaron en lo más alto del continente, sino que representaron una validación profundamente personal tras meses de soledad y adaptación en Santiago.
“Este campeonato no solo fue importante por el tema de las medallas, sino por todo el sacrificio que hubo detrás de ellas”, reflexiona Pedro con honestidad. “Ya que me vine a Santiago completamente solo para continuar con mi sueño, esto implicó alejarme de mi familia y entrenador de la región. Sé que me están apoyando en todo momento, pero los primeros meses fueron difíciles. Así que estas medallas representan el gran esfuerzo que hubo detrás”.
El respaldo de un gigante: Bienvenido a Speedo
El nivel de profesionalismo de Aguilera no ha pasado desapercibido para la industria deportiva. Hace pocos días, el nadador anunció con orgullo su incorporación oficial como atleta patrocinado por Speedo Chile, un hito gigantesco en una disciplina donde el apoyo del sector privado suele ser escaso y resulta vital para el desarrollo de los deportistas de élite.
Para Pedro, portar la insignia de la marca número uno en el agua trasciende el equipamiento técnico: “Tener el respaldo de una marca como Speedo me da una tranquilidad enorme porque sé que estoy usando lo mejor. Pero más allá de lo material, lo importante es el respaldo mental que ellos me dan. El sentir que una marca confía en ti y en el trabajo que uno hace, te quita presiones de encima”.
Odesur: El próximo horizonte con la mentalidad al 102%
Lejos de conformarse con las cinco medallas continentales y su nuevo patrocinio, el calendario deportivo no da tregua. La mirada del quillotano ya está fija en su próximo y más exigente desafío internacional: los Juegos Odesur.
Restando apenas siete semanas para la cita subcontinental, los entrenamientos han subido su intensidad buscando pulir cada detalle técnico. Pedro es consciente del roce internacional que enfrentará, pero su convicción es férrea a la hora de defender los colores del país.
“Sé perfectamente el nivel que hay en Sudamérica y que no voy como favorito, pero eso no me va a achicar”, advierte con determinación. “Cuando uno representa a su país, la mentalidad es otra. Voy a dar el 102% y dar la cara por Chile. Mi meta es buscar mis mejores marcas, pelear cada metro y, si se da la oportunidad, aportar en los relevos”.



