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Quillotano relata cómo fue realizar cuarentena en una residencia sanitaria

Por JMVG

Barbero, estilista y artista plástico.

Mi contagio fue por contacto directo, mi pareja trabaja en servicio de salud. Fue contagiado por un paciente bajo todos los protocolos establecidos en el centro hospitalario donde trabaja.

El último día que tuvimos contacto estrecho, comenzamos ambos con dolores musculares intensos. Sobre todo afectando el área inferior de la espalda. Después se fueron atenuando más los dolores, malestar muscular. La pérdida de olfato y sabores fue inmediata. Era como sentir un estado de gripe intenso. Muy agudo. Nunca tuve fiebre, pero si la cefalea era insoportable.

A mi pareja le hicieron los exámenes correspondientes de covid-19, en su mismo trabajo, ya que se presentó a trabajar sintiéndose mal y así ser evaluado. Sospechábamos que era covid, por lo tanto hicimos aislamiento inmediato en nuestras respectivas casas esperando el resultado, que demoró alrededor de dos días.

Una vez confirmado su resultado positivo para covid-19, me dirijo al hospital para ser evaluado y examinado. Fue una experiencia totalmente inhumana, eran las 8 de la mañana y pase por urgencia, estuve haciendo una fila de 6 personas por más de una hora y media, ya que atendían por un costado en un container, sin permitirte entrar.

Me hicieron sentar en una silla en la entrada. La noche anterior había llovido, así que te imaginarás que la temperatura era bajísima y muy húmedo el ambiente. Y los 6 estábamos con síntomas de covid.  Avise que había tenido contacto directo in impositivo y no llevaron a cabo ningún procedimiento de alejamiento por ser un caso más que seguro de covid.

Luego me hicieron ir a urgencia respiratoria donde fui atendido recién a las 17 horas de la tarde, 10 horas tratando de ser atendido… la cantidad de gente no superaba los 15 pacientes. Me dijeron que no me harían el examen y que por normas se daba por hecho que yo era positivo, “así que váyase a casa a hacer cuarentena”.

Yo soy enfermo crónico y vivo con mis padres, también crónicos y de tercera edad. Dentro de mi angustia y miedo al contagiar a mis papás, solicité una residencia sanitaria. La doctora me dijo, ok. “Yo la tramitaré. Váyase a su casa y lo llamarán para coordinar el traslado”. Quedé sorprendido, y le dije, “¿cómo me voy? ¿Me llevarán en ambulancia a mi casa?”.

– Noo, no podemos gestionar una ambulancia para eso… por sus propios medios y tápese bien la boca.

Mi temor era exponer a otras personas, subiéndome a un transporte público. No me podía acompañar ya que era peligroso estar ahí en contacto conmigo y en el hospital. Preferí  caminar a mi casa.

Estuve tres días esperando que me llamaran y no pasaba nada. Llamaba a los números telefónicos de Minsal. No contestaban, o si me atendían me derivaban a otra línea, que a minutos de espera que me atendieran, se cortaba. Mi pareja se comunicó con la persona que coordina los casos de covid-19 para saber cuándo irían por mí, y las comunicaciones entre departamentos fueron paupérrimas.

Se justificaron que la doctora había hecho la solicitud de la residencia, pero que no había gestionado la ambulancia para ir a buscarme a casa y traerme a Viña al Hotel O’Higgins, donde habían aceptado mi estadía.

Tuve que llamar a la doctora y pedir que se terminara de gestionar. A todo esto, yo estando en casa con el miedo de contagiar a mis papas y sin respuestas. Claramente ofuscado  por la incompetencia del sistema.

La residencia sanitaria

Llegando a la residencia me encuentro con un recinto bordeado de militares y con fusiles… me llamó mucho la atención. Me entregaron una habitación, todo muy riguroso en la protección y las normas. Cero contacto, no se puede asomar al pasillo, no puedes salir de tu habitación ni tener contacto otros. Si te escapas la multa puede llegar hasta los 50 millones de pesos.

Me llama un doctor al día siguiente y me hace preguntas. Me dice que por mi enfermedad crónica, me corresponde una cuarentena de 28 días y no de 14 como creía. Eso fue como un balde de agua fría… pero bueno, ya estaba acá y haría todo lo que fuera necesario para recuperarme y salir de esta situación. El factor emocional y ánimo, es importante.

La actitud que uno tiene al enfrentar un virus el cual va afectar tu sistema inmunológico es fundamental.  La tristeza o un estado depresivo te lleva a un estado inmunodepresivo. Sobre todo siendo un paciente crónico.

Creo que el sistema no está preparado para llevar una pandemia de este nivel, es un virus desconocido, que muta muy fácil. Todos tenemos sintomatologías distintas y las condiciones y gestiones son pésimas. Lo único rescatable es que la misma gente que trabaja, tanto como enfermeras, Tens, gente de aseo, logran que todo sea más agradable y cálido. Con una preocupación y voluntad vocacional destacable. Con una sensibilidad humana, que empatiza con el enfermo y su situación. Agradecido infinitamente de estos profesionales.

Vista de mi habitación en residencia sanitaria

También cabe destacar que la información es ocultada, los casos de recontagios han sido varios, todos los números y estadísticas están manipulados para encubrir las malas gestiones, como para también no poner en real alerta a la población. Estamos frente a un virus que a nivel mundial no se ha podido controlar.

El llamado es para que la gente tenga los mayores cuidados y a través de mi experiencia, no arriesguen su integridad y derechos.  Yo tuve suerte al ser un caso sintomático leve, gracias también a mi estado de salud, por ser deportista y alimentarme sanamente. Mi auto convicción de que te todo estaría bien fue fundamental.  Pero no todos han sido afortunados como yo… y la gente está muriendo. Es una realidad la cual podemos detener haciéndonos cargos y siendo conscientes. Respetemos la vida.

 

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