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El vínculo solidario entre los agricultores quillotanos y los comedores comunitarios

Concejal Jaime Tapia recolecta aportes en verduras para ollas comunes que son donadas semanalmente por gente de zonas rurales de la comuna.

Una gran labor solidaria conjunta es la que están realizando muchas personas anónimas de Quillota, quienes van continuamente en ayuda de al menos cuatro comedores solidarios que operan en la comuna hace más de cuatro meses, cuando la crisis sanitaria presentó sus primeras consecuencias en el tema económico.

De ahí nace una cadena de ayuda social que ha sido un puntal para muchas familias que la pandemia las ha golpeado fuerte.

Entre ellos se encuentran 10 agricultores de distintos sectores de Quillota, quienes recibieron el llamado del concejal Jaime Tapia para concretar semanalmente donaciones en verduras para parte de los comedores que funcionan en la cuidad.

“Siempre estamos dispuestos ayudar, hay cosas que podemos aportar a la comunidad y eso siempre tendrá una respuesta positiva de nosotros que somos agricultores. Es importante la gestión que hace el concejal, porque viene el mismo a buscar los productos que donamos a los comedores”, dijo Luis Ayala Varas, agricultor.

De esta manera son cuatro los comedores que reciben ayuda de la gente que trabaja la tierra: Lo Garzo, Chile Nuevo, Rosales Kennedy y población Beatita Benavides.

Respecto a esta noble acción, un articulador de esta cadena es el joven concejal Jaime Tapia, quien cuenta la génesis de estas ayudas. “Me encontré a muchos quillotanos con un corazón gigante, que en tiempos difíciles, han pensado no sólo en sus propias familias, sino que en toda la comunidad. Así comenzó esto: Llevamos meses conectando a agricultores con dirigentes vecinales, unos ponen el producto de su tierra, otros ponen el producto de sus manos, y juntos hemos ayudado a cientos de vecinos para que al menos tengan una preocupación menos”.

Olga Cisternas, presidenta de la Junta de Vecinos Beatita Benavides y gestora del comedor abierto cuenta que “mantener un comedor es un desafío, pero gracias al aporte de los agricultores tenemos las ensaladas que diariamente repartimos a los enfermos de Covid, a los cesantes y muchos adultos mayores. Tenemos que agradecer a los agricultores que no se olvidan de nosotros”.

Nelly González de la empresa agrícola Roble Huacho se siente reconfortada por cooperar con los que más necesitan. “Es importante ayudar a la comunidad y esto es una hermosa labor. Es una gestión donde cada uno hace su aporte, y así funcionan bien las cosas”.

Jaime Tapia reconoce que existen dos caminos desde que llegó el coronavirus, “el primero es el de la indiferencia, tratando de negar la realidad; la segunda es tomar cartas en el asunto, haciéndonos parte de la solución. Elegimos la segunda y sólo tengo que agradecer a los agricultores que están siempre pensando en quienes más lo necesitan”.

Finalmente, Tapia realizó el llamado a sumarse a esta cruzada. “Necesitamos más personas comprometidas en esto, por eso que me atrevo a solicitar a todo quien tenga la posibilidad, a que colabore con esta causa”, concluyó.

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