Club Paul Harris: más de 40 años formando voleibolistas en Quillota con autogestión y alto rendimiento
La histórica institución local combina un enfoque social con resultados deportivos de nivel nacional, en un camino marcado por el esfuerzo comunitario y el compromiso formativo.

Con más de cuatro décadas de trayectoria, el Club Paul Harris se ha consolidado como una de las instituciones deportivas más emblemáticas de Quillota. Fundado en la Plaza Paul Harris, en el entorno del gimnasio municipal de La Corvi, el club es hoy el más antiguo en la disciplina del voleibol en la comuna y mantiene una activa participación en competencias federadas tanto a nivel local como nacional.
Su presidente y entrenador en jefe, Brett Swett, destaca que el sello del club ha sido, desde sus inicios, el desarrollo integral de sus deportistas. “Somos un club federado que compite a nivel nacional y local, pero también somos una familia que busca entregar oportunidades reales a niños y jóvenes a través del deporte”, señala.
En los últimos años, el Club Paul Harris ha alcanzado importantes logros deportivos que reflejan un proceso sostenido de formación. Entre ellos, destacan los títulos nacionales obtenidos en 2026 en categoría adulta, tanto en damas como en varones, en torneos disputados durante los meses de enero y febrero. A esto se suman los campeonatos recientes en Talca, en la categoría femenina, y en Valdivia, en el torneo masculino todo competidor.
El historial competitivo también incluye el primer lugar en el INAME sub-15 en 2021, el subcampeonato nacional sub-17 damas en 2022 y múltiples podios en categorías sub-17 y sub-18, tanto en damas como en varones. En paralelo, durante la actual temporada de la Liga Nacional de Menores, el club ha logrado posicionarse entre los mejores del país: el equipo sub-18 masculino clasificó a la serie A2 —ubicándose entre los 14 mejores equipos de Chile—, mientras que el conjunto sub-14 femenino alcanzó la serie A1, quedando dentro de los 12 mejores a nivel nacional.
Estos resultados, sin embargo, no responden a una estructura de alto financiamiento, sino a un modelo basado en la autogestión. “Todo esto ha sido posible gracias al compromiso de los apoderados y actividades como rifas, ventas de completos y otras iniciativas que nos permiten costear viajes y estadías”, explica Swett.
El funcionamiento del club se sostiene principalmente con recursos propios, en un contexto donde los costos de participación —traslados, alojamiento, alimentación y logística— son elevados. En ese sentido, el apoyo institucional es acotado. Si bien el municipio facilita el uso de infraestructura deportiva, especialmente los días sábado y algunos horarios en la semana, desde la dirigencia reconocen que el respaldo económico es limitado y que incluso el acceso a subvenciones o transporte se ha vuelto más complejo en el último tiempo.
Pese a estas dificultades, el Club Paul Harris mantiene un fuerte enfoque social que lo distingue a nivel local. Es la única institución de la zona que no cobra por el trabajo de sus entrenadores, lo que responde a una lógica comunitaria y formativa. “Esto es un acto desinteresado de un grupo de personas que creemos en el deporte como herramienta de desarrollo. Aquí hay una familia trabajando por los jóvenes”, afirma su presidente.
El impacto del club también se refleja en la proyección de sus deportistas. Actualmente, cuentan con una jugadora sub-16 convocada a la selección nacional que disputará el Mundial sub-17 en Chile, con sedes en San Felipe y Santiago. A ello se suma un jugador de la categoría sub-18 que integra la selección chilena de voleibol playa, con participación en torneos sudamericanos y mundiales, además de proyección hacia los Juegos Olímpicos de la Juventud.
Para Swett, estos avances son el resultado de un trabajo sistemático y comprometido: “Hemos hecho un esfuerzo muy grande para que nuestros deportistas puedan desarrollarse y llegar a este nivel. No es solo entrenamiento, es acompañamiento constante”.
Así, el Club Paul Harris continúa consolidando su rol como formador de talento y referente deportivo en Quillota, demostrando que, incluso con recursos limitados, es posible alcanzar resultados de alto nivel cuando existe organización, vocación y sentido de comunidad.




