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“Reconstruyendo con Luz y Solidaridad”: estudiantes del colegio Diego Echeverría de Quillota mejoran viviendas de adultos mayores

Durante septiembre, jóvenes de tercero y cuarto medio de la especialidad de Electricidad intervinieron cinco viviendas de personas mayores acompañadas por el Hogar de Cristo en Aconcagua Sur, aportando mano de obra y materiales y aplicando sus conocimientos de electricidad.

Hay aprendizajes que van más allá de una sala de clases y que adquieren sentido cuando pueden transformar concretamente la vida de otras personas. Ese es el propósito de “Reconstruyendo con Luz y Solidaridad”, iniciativa impulsada por la especialidad de Electricidad del Colegio Diego Echeverría de Quillota, en la que durante septiembre participaron estudiantes de tercero y cuarto medio.

En esta oportunidad, los jóvenes trabajaron en cinco viviendas de personas mayores acompañadas por el Servicio de Apoyo Domiciliario del Hogar de Cristo en Aconcagua Sur. Organizados en cuadrillas, aportaron mano de obra y materiales y aplicaron conocimientos de electricidad para realizar distintas mejoras en los hogares. Para las personas beneficiadas, las intervenciones tuvieron costo cero.

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El proyecto se desarrolla bajo la metodología de Aprendizaje + Servicio (A+S) y busca que los estudiantes puedan vincular lo aprendido durante su formación técnica con necesidades reales de la comunidad. Cristian Andrés Astudillo Vicencio, ingeniero en electricidad, jefe de especialidad y docente del establecimiento, explicó que la iniciativa “nace desde la especialidad de Electricidad con el propósito de vincular el aprendizaje de nuestros estudiantes con las necesidades reales de nuestra comunidad”.

Del aula a los hogares

Una de las características del proyecto es que los estudiantes no llegan directamente a ejecutar los trabajos. Antes existe un proceso de planificación en el que ellos tienen un rol activo: realizan el levantamiento eléctrico de las viviendas, identifican sus necesidades y posteriormente desarrollan la ingeniería del proyecto, elaborando memorias de cálculo, cubicaciones, presupuestos y la planificación mediante cartas Gantt.

Una vez completada esa etapa, los jóvenes se organizan en cuadrillas y llevan el proyecto a terreno, ejecutando las instalaciones bajo supervisión. “De esta manera, aquello que comienza como un contenido aprendido dentro de una sala o un taller termina transformándose en una solución concreta para una familia que realmente lo necesita”, señaló Astudillo.

Para concretar las intervenciones, el establecimiento ha postulado a fondos de A+S Maristas y proyectos de GESTA, además de contar con el apoyo del Hogar de Cristo, que participa en la identificación y selección de las familias beneficiarias. A esto se suma el trabajo coordinado con los habitantes del sector de Aconcagua Sur y el equipo del establecimiento.

Una iniciativa que ha ido creciendo

“Reconstruyendo con Luz y Solidaridad” lleva aproximadamente tres años desarrollándose bajo esta modalidad. El proyecto comenzó con la intervención de dos viviendas, luego llegó a tres y durante este año alcanzó cinco trabajos realizados de manera simultánea, con estudiantes responsables de la planificación, coordinación de materiales y ejecución.

En este proceso también participan docentes y funcionarios que acompañan el trabajo en terreno. Astudillo destacó especialmente el apoyo de su colega Víctor Veas, tanto en la supervisión como en el transporte y las distintas necesidades que surgen durante las intervenciones, además de la coordinación con Cristian Bustamante, encargado de proyectos, en la gestión de recursos y otros procesos necesarios para desarrollar cada intervención.

El docente explica que, aunque el proyecto formalmente lleva tres años, la vocación de servicio de la especialidad de Electricidad tiene una historia más extensa. “En realidad, el espíritu solidario de la especialidad de Electricidad no comenzó hace tres años. Durante muchas generaciones la especialidad ha buscado distintas formas de ayudar a la comunidad. Lo que hicimos ahora fue darle a esa vocación solidaria una estructura pedagógica”, afirmó.

Aprender para ayudar

Para Astudillo, el proyecto tiene un doble propósito: contribuir con la comunidad y, al mismo tiempo, entregar a los estudiantes experiencias que les permitan poner a prueba sus conocimientos en situaciones reales.

“Hay dos cosas que para nosotros son inseparables: ayudar a nuestra comunidad y formar a nuestros estudiantes”, sostuvo. En esa línea, explicó que la iniciativa busca que los jóvenes adquieran experiencia, desarrollen confianza en sus capacidades y comprendan que aquello que aprenden en el colegio puede tener un impacto concreto en la vida de otras personas.

“Muchas veces, en la formación técnica, nuestros estudiantes realizan instalaciones en paneles de práctica que posteriormente se desmontan y cuyos materiales terminan perdiendo su propósito. Nosotros quisimos preguntarnos: ¿por qué no darle un sentido diferente a ese aprendizaje?”, relató.

Actualmente, la iniciativa también busca proyectarse más allá de quienes hoy participan en ella. El establecimiento ya trabaja en una nueva versión para 2027, con la intención de encontrar nuevas formas de colaboración y financiamiento que permitan ampliar el número de familias beneficiadas.

“Nuestra intención es que sí, absolutamente”, respondió Astudillo al ser consultado por la continuidad del proyecto. Su objetivo es que “Reconstruyendo con Luz y Solidaridad” pueda mantenerse en el tiempo y que las futuras generaciones de estudiantes puedan asumirlo y seguir fortaleciéndolo.

“Porque finalmente queremos que nuestros alumnos comprendan que la electricidad no solamente puede encender una ampolleta. También puede iluminar un hogar, devolver tranquilidad a una familia y convertirse en una herramienta para servir a los demás”, concluyó el docente.

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