La sacrificada ruta de la taekwondista de Hijuelas que busca llegar al Panamericano

A sus 17 años, la rutina de Amparo González Puebla dista mucho de la del común de los jóvenes de su edad. Mientras la mayoría duerme, a las 5:00 de la mañana ella ya está en pie iniciando su primera sesión de entrenamiento diario. Esta destacada deportista hijuelense, alumna de 4° Medio en el Colegio Teresa Brown de La Calera y cinturón negro I Dan de Taekwondo ITF, se convirtió recientemente en el orgullo de la Provincia de Quillota tras arrasar en el torneo internacional de Guayaquil, Ecuador, donde conquistó cuatro títulos (incluyendo el primer lugar en combate juvenil -67 kg). Hoy, sus ojos están puestos en el Campeonato Panamericano de Colombia, programado para el próximo 21 de octubre, una fecha doblemente especial: ese mismo día cumplirá sus 18 años y debutará oficialmente en la exigente categoría adulta.
Sin embargo, el camino hacia el podio continental no solo se compite sobre el tatami. Al no contar con apoyo económico directo del Gobierno, Amparo y su familia libran una batalla diaria contra el reloj y el bolsillo para costear los pasajes, estadías e indumentarias. En una conversación humana y cercana, la seleccionada nacional nos revela cómo compatibiliza la exigencia escolar con sus más de 21 horas semanales de entrenamiento, su inspirador rol en las redes sociales y la urgente campaña que lidera para conseguir auspiciadores que le permitan llevar la bandera chilena a lo más alto.
Una vida de disciplina: Desde los 8 años en el tatami
— Amparo, para contextualizar tu historia, cuéntanos cómo nace esta pasión por el Taekwondo ITF y dónde diste tus primeros pasos en las artes marciales.
— Comencé a los 8 años de edad. Me formé y pertenezco a la Academia Paektu, ubicada en La Calera, la cual es dirigida por mi instructor, el Sabonim Álvaro Ojeda, quien es V Dan. Toda mi base deportiva e integral viene de ahí. Este año tomé la gran decisión de enfocarme de lleno en el ámbito competitivo, tanto a nivel nacional como internacional. Por lo mismo, además de asistir a mis clases habituales en la academia tres veces por semana, me sumé al trabajo de la selección nacional junto al presidente de la Federación (FETRECH), el Senior Master Hugo Huerta (VIII Dan), quien ha formado a numerosos medallistas mundiales.
— Los frutos de ese esfuerzo llegaron rápido. Hace poco tuviste una destacada participación en Guayaquil, Ecuador. ¿Cómo fue esa experiencia y qué títulos trajiste a casa?
— Fuimos una delegación de cinco competidores representando a Chile y logramos un desempeño histórico: terminamos como el segundo país con más medallas de todo el torneo, solo superados por el local. En lo personal, logré cuatro podios: saqué el primer lugar en mi categoría de combate juvenil (menos de 67 kilos), primer lugar en tul (formas) por equipos, primer lugar en combate por equipos, y el segundo lugar en tul de manera individual. Ser la única representante de la provincia y ver que el esfuerzo valió la pena fue una satisfacción enorme.
El reto de 4° Medio: Entre ensayos de PAES, notas y entrenamiento
— Estás cursando tu último año en el Colegio Teresa Brown, una etapa que de por sí es estresante por los cierres de año y la preparación de la PAES. ¿Cómo se logra compatibilizar el colegio con una exigencia de más de 21 horas de entrenamiento a la semana?
— Requiere una disciplina tremenda. Mi rutina parte a las 5:00 de la mañana entrenando preparación física con el Senior Master. Después voy al colegio, y por la tarde, los lunes, miércoles y viernes, entreno de 18:00 a 21:30 horas. Afortunadamente, cuento con un apoyo gigante de mi papá, mis abuelos y mis tíos, que son mi pilar emocional. El colegio también se ha portado excelente: me autorizaron modificaciones en el plan de estudio y me recalendarizan las pruebas para después de los viajes o de las semanas de entrenamiento fuerte. Mantengo un promedio de notas 6.8, así que por ese lado respondo plenamente. Incluso doy los ensayos de la PAES; mi plan es rendirla este año, guardar el puntaje y postergar el ingreso a la universidad por un año para ir al Mundial de China en 2027, que es mi meta más grande. Después de eso, mi sueño es estudiar Kinesiología en Viña del Mar o Valparaíso.
— A tus 17 años has tenido que dejar de lado muchas actividades sociales tradicionales de la juventud por seguir este sueño. ¿Cómo evalúas ese sacrificio?
— Es verdad que uno deja de lado el juntarse seguido con amigos, las fiestas o las actividades del propio cierre de cuarto medio. Pero yo lo veo de forma muy positiva. El deporte me ha mantenido completamente alejada de peligros constantes a los que está expuesta la juventud de hoy, como el alcohol, las drogas o los malos hábitos. Al contrario, me gusta usar mis redes sociales, donde afortunadamente tengo harto alcance, para inspirar a otros jóvenes a seguir un camino sano que les sirva para construir un mejor futuro.
El gran salto a la categoría adulta y el muro del financiamiento
— El 21 de octubre es el Panamericano en Colombia, y coincide con un hito personal muy importante: cumples 18 años. Además, nos enteramos de que debutarás directamente en la categoría adulta. ¿Cómo te preparas para ese tremendo desafío?
— ¡Sí! Justo el día de mi cumpleaños paso a competir en la categoría adulta, lo que significa un salto gigante, porque el rango de edad va desde los 18 hasta los 34 años. Es muy posible que me toque enfrentar a competidoras internacionales que ya tienen experiencia en mundiales. Para eso me estoy preparando con todo. De hecho, actualmente estoy con un plan de nutrición deportiva muy estricto para bajar de la categoría sub 67 a la sub 64 en el Panamericano, para así dar lo máximo de mi cuerpo que puedo llegar a entregar en la competición. Esta semana tengo permiso del colegio para faltar porque se viene un Nacional muy grande en La Cruz, que me servirá precisamente de termómetro para medir el nivel contra competidoras adultas.
— A pesar de ser seleccionada nacional y representar al país, el tema económico sigue siendo la principal piedra en el camino. ¿Cómo es la realidad del financiamiento actual para este viaje?
— Lamentablemente, como pertenecemos a una federación, no contamos con un apoyo garantizado del gobierno para este evento. El viaje anterior a Ecuador lo costeamos completo a pulso con mi familia, a punta de rifas y buscando auspicios. Para Colombia, el panorama es similar: solo el paquete del Panamericano cuesta 700 dólares, a lo que hay que sumar los pasajes aéreos que rondan los 500 dólares. Es una preocupación extra que cansa, porque uno debiera estar enfocada al 100% solo en entrenar y no en cómo conseguir el dinero para poder viajar.
— Ante esta situación, ¿de qué manera la comunidad, el comercio local o las empresas privadas de la zona pueden apoyarte económicamente hoy?
— Actualmente tengo una rifa en marcha gracias a premios que me han donado y logré el auspicio de indumentaria con una marca de bucales profesionales. Pero necesitamos más apoyo, especialmente de empresas privadas. Para quienes quieran sumarse a mi carrera y apoyarme mes a mes, me uní al Team Invictos. Es una plataforma donde la gente se puede suscribir como patrocinador desde $3.000 mensuales. A cambio, los suscriptores reciben beneficios y descuentos exclusivos en comercios como Cruz Verde, Decathlon y tiendas de suplementos. Todo lo recaudado va directamente a costear mis viajes y preparación. Las marcas o vecinos que se quieran coordinar conmigo, ver los datos de la rifa o sumarse a Invictos, pueden contactarme directamente a través de mi Instagram: @amparo_gonzalez_tkd (o revisar el enlace en mi biografía). Cualquier ayuda, por pequeña que sea, me acerca a la meta de traer una medalla para Chile e Hijuelas.



